Los audiolibros y el crecimiento en su demanda

Quizá la experiencia de escuchar un audiolibro te sea desconocida o incluso, podría parecerte extraña. ¿Pero quién no recuerda los cuentos que nos leyeron nuestros padres o abuelos? Las narraciones orales son parte esencial de los seres humanos así que sólo era cuestión de tiempo para que el formato audible ganara adeptos entre los lectores.

Aunque los audiolibros parecieran relativamente nuevos, la realidad es que su historia es mucho más larga y se puede remontar a los relatos orales que se fueron transmitiendo desde que existe el lenguaje hablado y gracias a los cuales han llegado hasta nuestra época, por ejemplo, las grandes epopeyas griegas.

Incluso cuando la imprenta hizo su gran revolución y los libros se volvieron más accesibles, la lectura en voz alta de esas historias se convirtió en un pasatiempo, como latente recuerdo de aquellos relatos orales que se transmitieron desde que el ser humano desarrolló la capacidad de comunicarse.

Aunque la llegada de los formatos digitales de audio y por supuesto, del internet, ha popularizado el audiolibro, lo cierto es que las primeras grabaciones de libros tienen un siglo, pues fue en la década de 1920 cuando se comenzaron las lecturas de libros para programas de radio y las grabaciones para fonógrafo.

Con el desarrollo tecnológico, las lecturas de libros fueron encontrando diferentes soportes, desde el disco de vinilo pasando por las cintas y el disco compacto hasta llegar al mp3 y las plataformas de streaming.

Y aunque el audiolibro como tal tiene muchas décadas entre nosotros, es en los últimos años que ha vencido las reticencias y se ha instalado como uno de los formatos de mayor auge, especialmente entre los menores de 35 años.

Y como no sería de esta forma, si los audiolibros tienen grandes ventajas:

  • Son ideales para las personas a las que les gusta que les cuenten historias.
  • Puedes escucharlos mientras haces deporte, paseas al perro o realizas actividades en tu casa, como cocinar.
  • Es una fantástica idea para aquellos cuyos tiempos de traslados son muy largos.
  • Pueden ayudarte a aprender un idioma.
  • Es una buena opción para quienes no tienen el hábito de la lectura.
  • Y por supuesto, son una excelente alternativa para quienes tienen dificultades de visión.

Un formato en crecimiento

Estas bondades de los audiolibros explican el rápido crecimiento del formato en la industria editorial y las cifras sin dudas son interesantes:

De acuerdo con el Informe Bookwire.es, de 2017 a 2019 el mercado global de audiolibros en español ha tenido un aumento muy significativo, al duplicar en tres años sus ingresos.

Además, año con año se incrementa el número de títulos en español, con un promedio de 2 mil anuales en los últimos tres años, aunque estas cifras están todavía muy lejos de las grabaciones en lengua inglesa.

Mientras que en España el 60% de los lectores se inclinan por literatura, en América Latina el 50% prefiere los títulos de autoayuda, religión y política.

Actualmente, los principales canales de distribución de los audiolibros son las plataformas de suscripción como Storytel y Audible. Y en menor medida, los usuarios de América Latina optan por la compra de cada título a través de librerías o de tiendas digitales como Kobo, Google Play y iTunes.

Abran paso al audiolibro

Aunque se creía que el libro electrónico era el futuro de la industria, de acuerdo a la consultora Deloitte a partir de 2017 sus ventas han tenido una caída constante. Por el contrario, la proyección de los expertos es que el audiolibro represente entre el 10% y el 15% de los ingresos del mercado editorial en 2020, cuando en 2018 sólo representaba el 0.6%.

Javier Celaya, responsable de Storytel en América Latina, cree que, a diferencia del libro electrónico, el audiolibro no ha sido visto como una amenaza para el libro ni para el sector editorial, sino que es considerado por las empresas como un aliado y eso ha permitido que las editoriales decidan invertir cada vez más en este formato, permitiendo la expansión de los títulos disponibles y pasando de una simple lectura en voz alta del libro a la interpretación dramática de las historias.

Esto ha dado pie a la expansión de las empresas que se especializan en la producción de audiolibros: ya no es sólo una lectura en voz alta; es contar una historia, atrapar al oyente y provocar emociones, pues como menciona la actriz de doblaje Núria Mediavilla, más allá de dramatizar, se trata de “meterse en la piel de ese personaje para reconocer los matices de su voz a la hora de hablar o de narrar y dar verosimilitud”.

Así, el audiolibro se abre paso en el mundo de la cultura y el entretenimiento, trayendo nuevas oportunidades de expansión de la lectura.

Y no sólo eso, también es una ventana de oportunidad para los profesionales de la voz, pues a pesar de su gran desarrollo en los últimos años, sin duda queda mucho terreno por explorar, en especial cuando hablamos de la oferta en español, tomando en cuenta que el 60% de los oyentes hispanohablantes prefieren escuchar libros narrados con acento latino, mientras que la gran mayoría de los títulos disponibles siguen siendo con acento castellano.

Ahora, el reto para los audiolibros es ampliar el catálogo de los títulos disponibles, permitir al usuario elegir el acento que prefiere escuchar y, sobre todo, atraer nuevos oyentes recordándonos que a todos nos gustaba escuchar una buena historia antes de dormir.

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