Siete hábitos que quieres agregar a tu vida para mejorar tu productividad

Con el Smartphone siempre a la mano, revisando constantemente correos y mensajes de clientes o colegas mientras nos tomamos un café con los amigos, hacemos las compras para la casa o tomamos una copa con nuestra pareja, parecería que nos hemos vuelto completamente “multitask” y súper productivos. ¿Pero será que llevar el trabajo a casa, al gimnasio o a cualquier evento social nos hace más productivos?

Un estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señala que entre más horas trabaja una persona, menos productiva es.

Así, mientras México es el país de la OCDE en el que más horas se trabaja, somos el de menor productividad laboral: un trabajador mexicano labora en promedio 2,255 horas al año, sin embargo, en la tasa de productividad sólo logramos un 20 en una escala de 100. En comparación, en Alemania un trabajador labora 1363 horas al año y es de los países más productivos.

Así que para ser productivos ya sea en un empleo o en nuestra propia empresa no se trata de que estemos disponibles 24/7 sino de lograr eficacia en las horas que dedicamos al trabajo. Romper con las malas prácticas que nos hacen poco eficientes en la vida laboral es absolutamente necesario si queremos que el tiempo que dediquemos al trabajo nos produzca mayor ganancia.

Hábitos para mejorar tu productividad

1. Levántate temprano.

Parece obvio, pero creo que es necesario mencionarlo: levantarte temprano hará rendir mejor tu tiempo y te ayudará a iniciar mejor el día. No se trata de levantarte con el tiempo medido para arreglarte, desayunar y correr al trabajo. En realidad el hábito de levantarse temprano es darte la oportunidad de iniciar el día en calma: poner el despertador 10 minutos antes o simplemente levantarte cuando suene por primera vez, te dará la oportunidad de hacer todo lo que necesitas sin correr.

En mi caso, al no tener un horario obligado para empezar a trabajar, empecé a recorrer horarios para levantarme y el resto de mi día se volvía caos y no me rendía igual, así que establecí horarios. También empecé a despertarme 30 minutos antes de lo necesario para prepararme mi café y un desayuno bien servido porque no lo perdono y disfruto enormemente tomarlo con calma; otras personas se levantan un poco antes para hacer algo de ejercicio o simplemente salir con tiempo y no tener que correr para alcanzar el autobús o toparse con la hora pico del tráfico.

Iniciar el día en calma es fundamental para que tengas una jornada productiva y, sobre todo, evitar estresarte desde primera hora.

2. Planifica tu día.

Dedicar 20 o 30 minutos a planificar la jornada no es de ninguna manera tiempo perdido. Todo lo contrario: tu día será más eficiente si realizas una planificación a conciencia pues una agenda de trabajo bien elaborada te permite dar prioridad a lo esencial y atender aquello de carácter urgente para que así logres un avance diario centrado en lo verdaderamente importante para ti o para tu empresa.

A mí me funciona mucho hacerlo desde un día antes, mi última tarea del día es dejar planeado el día siguiente, así comienzo directo con lo que tengo que hacer sin divagar.

Una lista de tareas también ayuda a despejar tu mente y no sentirte abrumado, pues tener los pendientes sólo en la cabeza puede generar angustia e incluso, afectar nuestro descanso.

3. Prioriza.

De la mano con el punto anterior, hay que considerar que las primeras horas del día son en las que tenemos mayor energía y podemos concentrarnos mejor, por eso es muy recomendable atender las situaciones más complejas durante la mañana.

Un consejo: divide las grandes actividades en tareas sencillas y cortas para que puedas abordarlas más fácilmente. Con tareas pequeñas que puedes resolver rápidamente podrás avanzar más rápido que si intentas abordar el problema completo de una sola vez.

4. Dile adiós al multitask.

No, los humanos no somos multitareas, aunque en los últimos años nos hayan vendido la idea de que para ser productivos, hay que hacer múltiples cosas al mismo tiempo. Todo lo contario: para la mayoría de las personas, ocuparse de más de una tarea a la vez aumenta los niveles de estrés y perjudica el desempeño laboral.

Al centrarte en una sola tarea podrás resolver los problemas de manera más eficiente, presentar alternativas de solución o plantear nuevos proyectos.

Así que céntrate en una tarea a la vez, eso te permitirá realizarla más rápido y con mejores resultados en general.

5. Evita distracciones.

Si bien los recesos cortos en internet te ayudan a relajarte y reducir el estrés, pasar más de 10 minutos en redes sociales o revisar constantemente tus notificaciones te robará mucho tiempo de tu jornada laboral, el cual seguramente tendrás que reponer al final del día.

6. Pero también, toma un descanso.

Asegúrate de tener recesos a lo largo de la jornada, eso ayudará a que tu cuerpo y tu mente se relajen y tomen nuevas energías. Levántate a preparar un café, camina un poco, platica brevemente con un colega.

Si tu tentación por consultar tus redes y mensajes es mucha, trata de hacerlo a manera de premio, por ejemplo después de completar determinado número de tareas, es momento de dedicar tiempo a contestar mensajes y ver memes, pero establece desde un inicio cuánto tiempo vas a invertir en ello y cíñete a ello.

Los descansos breves son importantes para conservar un buen ritmo de trabajo a lo largo de la jornada pues ayudan al cerebro y al cuerpo a recargar batería.

7. Aprende a delegar.

Por mucho que quieras mantener el control de lo que sucede en tu empresa o en tu área del trabajo, hay ciertas tareas que sólo te quitan el tiempo así que si no es indispensable que tú lo resuelvas, delega.

Muchas veces estamos rodeados de un equipo de trabajo talentoso al que no dejamos desempeñarse por el afán de controlar cada aspecto de un proyecto, lo que generará frustraciones de tus colegas por la falta de confianza en su desempeño y al mismo tiempo te deja más carga de trabajo, estrés y frustración si no logras sacar las tareas a tiempo.

Así que cuando realices tu planeación, analiza cuáles tareas puedes delegar y cuáles son indispensables que tú realices.

Un último consejo: sin importar lo mucho que tengas que hacer en la oficina, siempre reserva tiempo para ti.

Dejar tiempo para distraerte, descansar, hacer ejercicio, pasar el rato con tus amigos o tu familia también es importante para que tu mente realmente descanse del trabajo y puedas recuperar ímpetu para la jornada de mañana.

Asegúrate de dejar tiempo para actividades ocio, para cuidar de tu salud física y emocional. Aparta tiempo para ir al gimnasio o al cine, para salir a pasear con tu mascota, ir de compras o tener una cena agradable con tus amigos.

¿Tienes algún consejo que compartir conmigo para mejorar la productividad? ¡Cuéntame!

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